…Entonces las tierras del hoy reino de Boreal eran ricas pero sin control alguno, miles de seres las habitaban, pero no había jerarquía que los gobernase. Faltaba un líder, alguien que diese orden y civilización al territorio borealita. Entonces llegó la invasión dracónica.

Dragones que vinieron del sur (no sabemos exactamente el lugar) llegaron cruzando la costa, guiados por su líder, la Gran Sierpe Roja, cuyo nombre cayó en el olvido. Muchos años han pasado, pero nunca se ha visto algún dragón metálico por nuestras tierras.

Parecía que Boreal estaba condenada a la desesperación, pero entonces apareció el líder que tanto había necesitado. De apariencia humana, la cual ha conservado hasta nuestros días, espada al cinto y una mirada severa, ese era Sargon. No iba solo, puesto que iba acompañado por sus cinco compañeros (los gemelos humanos Tarkos y Voldos, Thark el enano, Elios el elfo y Ritsia la mediana), que a la postre se convertirían en los cinco primeros señores feudales. Juntos, fueron de aldea en aldea acabando con los dragones. Ninguno era lo suficiente poderoso para enfrentarse al peculiar grupo. Finalmente, llegaron a la antigua ciudad de Shalin, donde tuvo el combate final contra la Gran Sierpe Roja. No hay escritos de lo que ocurrió allí pero se dice que a causa de la lucha la ciudad quedó completamente arrasada.

Con la muerte de la Gran Sierpe, Sargon decidió construir su palacio en el lugar donde había caído fulminada, y entonces comenzó la reconstrucción de la ciudad, lo cual tardaron tres laboriosos años.

En representación de todas las ciudades que salvó se le otorgó poder sobre esas tierras coronándose rey sin poder negarse a ello, título que ha poseído hasta el día de hoy. Debido a la inmensidad del territorio, decidió compartirlo con sus compañeros, quedando el reino dividido en feudos, aunque con el paso de los años cada feudo se ha ido fragmentando…


Extraído de los apuntes personales de Sir William Ventura, Caballero de la Orden de los Altruistas.