Parte 1. Perdidos en el Multiverso Capítulo 4 - Solgreznalia
Tras conseguir dar esquinazo a los guardias fueron a la posada donde se encontraron con Alak y Thaeron, los cuales charlaban animadamente:
-…y entonces nos pilló el tabernero, que resultó ser su padre-hizo una pausa para tomar un trago-tuve que tirarme desde un segundo piso para escapar…
-Pues yo tuve un percance con una ninfa…¡oh!¡habéis vuelto! ¿Quién es ese chico?-preguntó el druida, señalando al niño.
Tras contarle los detalles de lo sucedido en el mercado, todos miraron fijamente al muchacho.
-Mmm, así que una especie de hechicero-dijo Thaeron mientras se rascaba la barbilla, observando los rasgos faciales del joven-pocos a tú edad son capaces de realizar conjuros.
-Los he tenido desde siempre, quizás por eso todavía sigo con vida- susurró mientras observaba babeante el plato de estofado de Alak-¿vas a comerte eso?
El semielfo le tendió el plato y el chico comenzó a devorarlo como si nunca hubiese comido. Tras un momento de silencio Razgriz reparó en algo:
-Dime una cosa, en el mercado los guardias te llamaron hereje…
-Parece que no sois de por aquí ¿no? Bueno, viendo la mala cara de ese…-dijo con la boca llena de estofado mientras señalaba con el cubierto a Tardillion-bueno como me habéis salvado os explicaré. Antiguamente los magos abusaban mucho de la magia y por poco se cargan Solgreznalia…
-Solgreznalia es donde estamos ¿verdad?-dijo Razgriz.
-¡Qué listo eres!-dijo aplaudiendo irónicamente-sí, es el mundo dónde estamos. Por eso son perseguidos todos los que son capaces de utilizarla. Aunque nosotros no creemos que la causa sea esa. Cuando me refiero a “nosotros” es a mí y a mis amigos-respondió ante la inminente pregunta que iba a hacer Razgriz-también están perseguidos, aunque muchos de ellos están escondidos.
-¿Dónde?-preguntó de nuevo el paladín.
-Que pesado eres. ¿Crees que voy a decirles a unos desconocidos dónde se encuentran?
-Creo-dijo pausadamente Tardillion-que ha llegado el momentote explicar el porqué estamos aquí.
-Mira chaval-dijo Alak mientras le quitaba el cubierto de la boca-Estoy harto de explicar la misma historia una y otra vez cada vez que nos encontramos con alguien. Por diferentes motivos hemos venido a parar a este mundo y necesitamos la ayuda de “tus amigos” para que abran una puerta dimensional y nos ayuden a regresar a nuestros respectivos planos.
-Eres la sutileza en persona-murmuró el monje.
-Espera, ¿entonces vosotros estáis también a favor de la magia? No sé si creeros…
-Deja que observe esa herida -indicó el paladín.
Tras poner sus manos sobre el brazo del chico una tenue luz inundó la magulladura hasta que desapareció.
-¡Magia! Está bien, me habéis salvado de esos guardias y creo que sois gente de confianza. Iremos a la capital, Solgrez, allí nos encontraremos con mis amigos. Deberíamos irnos ya, puede que esos soldados no tarden en volver a aparecer.
Cuando comenzaban a levantarse le preguntaron al chico su nombre, cuya respuesta dejó perplejo a todo el grupo.
-Ruconoccol.
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guerreroincoherente dijo
Pues tendré que preguntarle a Yesu quién es Ruconoccol :S
3 Mayo 2009 | 10:44 PM